La federación de trabajadoras de casa particular levantará un catastro nacional para medir dos cosas: cuántas tienen contrato escrito y cuántas están al día en cotizaciones.

El dato les importa antes de sentarse con el Ministerio. Sin cifras propias, dicen, la discusión sobre fiscalización se queda en generalidades.

El levantamiento parte en la Región Metropolitana y Valparaíso, y se apoya en las asociaciones comunales que ya tienen registro de socias.